IV Roncesvalles Zubiri. 4oct09

*Aquí clasificación completa de la Roncesvalles-Zubiri 2.009.
*Contraluz en la puerta oeste de Santa Mª de Eunate.

Subimos al pirineo navarro para disfrutar un fin de semana de otoño, y recorrer por cuarta vez la media maratón que enlaza -por la ruta peregrina- la Abadía de Roncesvalles con el pueblo de Zubiri. Recorrido toboganero, con desnivel total negativo y terreno de lo más variado (sendero, pista, asfalto, rocas…). No muy duro aeróbicamente, pero sí para los músculos por lo corto y brusco de cada sube-baja. *Aquí impresiones de los años previos: 2006, 2007, 2008.

Con ser bonita la carrera, es siempre el remate de un paseo otoñal por estas tierras. Este año nos quedamos en un caserío más cercano a Pamplona, para bajar a recorrer la Navarra media. Visitamos así rincones como Campanas, Obanos y Puente La Reina. Todos ellos con encanto: Piedras viejas y hermosas leyendas medievales.

Pero desde que pasé por aquí como peregrino solitario un invierno ya lejano, pocos lugares me han llegado como la octogonal ermita de Santa María de Eunate, que se alza enigmática y sola en mitad de los campos.

*Vista este de la Ermita de Santa María de Eunate y su claustro

Desde que Eunate emergió de siglos de abandono en los años 50 y los estudiosos la redescubrieron, su leyenda crece sin parar: Hablan de su planta octogonal, como el Santo Sepulcro de Jerusalén ; de las leyendas templarias a las que apuntan sus ochos ejes ; de su lugar como punto de energía donde confluyen corrientes telúricas ; de la misteriosa dama enterrada de costado al exterior de su claustro ; de los enigmáticos grabados en sus piedras….Allá muevan sus tesis los eruditos. Yo, simplemente me sentí acogido en Eunate como un lugar de especial armonía. Curioso, pues ni uno solo de sus ocho muros está donde debiera. Todos son lados y pilares asimétricos, irregulares, pero de forma tal que transmiten la más completa armonía entre ellos.

¿Como así? Los constructores del s XI-XII en adelante sabían de sobra hacer plantas y muros geométricamente perfectos, so pena de derrumbre. (Ken Follet se ha ganado estupendamente la vida reviviendo su talento) Si nuestra discreta ermita campera se levantó descabalada, fue por alguna poderosa razón. Su constructor fue un adelantado a su tiempo, al asumir los enormes riesgos de esas asimetrías. Y no menos arriesgado, el maestro cantero que adornó los capiteles. Bajo las mismas barbas del canónigo se permitió dejar en ellos imágenes ocultas tan espeluznantes como esta:

* Al invertir los capiteles principales de la portada, surge la imagen oculta: La calavera del macho cabrío.
¿El bafomet templario?

Siempre disfruto al volver a ver esta amiga de los cien arcos (“Eunate”, en euskera) . A la tarde, nos reunimos con Arancha y Aitor para subir a Eugui a honrar las carnes y vinos de la tierra para la cena.

Por fin, amanece el día de la carrera. Meteo perfecta, pero dudas de todo tipo. Pedro se ha caído a última hora, no está recuperado aún del ultra. En mi caso, nunca he renunciado a correr aquí y siempre a tope. Esperemos no pague el abuso con una lesión otra vez.

Salimos. La primera mitad la disfruto como nunca. Por primera vez -y sin forzarlo- paso muchos corredores en estas rampas. En las bajadas me refreno un poco para no castigar demasiado los músculos, aún en recuperación ultrera.
Aún asi, voy como un tiro hasta pasado el ecuador de los 21,5km de carrera. Aquí las palizas alpinas pasan ya factura. Aunque mantengo los 170 latidos de mi umbral, no me dan ya las piernas para más, voy perdiendo algo de ritmo. Cruzo meta con 1h51 neto. Machacadito, sí. Pero apenas un minuto por detrás de mi mejor marca aquí, bien.
Arancha llega 10 minutos despues, tras tomarlo con mucha más calma que el año previo.
Y por fin, veo entrar a nuestra triunfadora del día: Dallas cruza meta en 2h40, rebajando en nada menos que 11 minutos su marca aquí ¡Bravo!

*Ana entrando en Zubiri. Corredores y peregrinos comparten la ruta con gran ambiente.

Ahora, toca descanso. Mucho descanso para estar del todo sano en nuestra próximo dorsal: Cuarta visita a la Behobia-San Sebastián y nueva cita ultraoxigenada. Otro fin de semana de lujo….¡Que ganas tengo!

PD: En la clasificación aparecen 23 corredores cuyo paso no registró la alfombrilla de la salida, Todos del pelotón trasero, de más de 2h. ¿Tremendo error técnico de la organización? ¿Tramposos organizados que salen antes de tiempo o desde más adelante para no superar las 3h de cierre de control anunciadas? No me entra en la cabeza :-(  De los 23, casi todos pertenecen a dos clubs concretos…

Roncesvalles-Santiago en bici helada. Enero 1993

Hace unas semanas volví a recorrer, esta vez a la carrera con Arancha, la primera etapa del camino jacobeo en España, de Roncesvalles a Zubiri. Lo pasamos bomba, pero por cierto que pensando con la cabeza (¿qué bobada, verdad?) no debí hacerlo. Salí a correr ya lesionado, y completar la media maratón de montaña a todo trapo con una lesión abierta estuvo muy cerca de ser lo más tonto que hice en mi vida. No lo es, tranquilos, las hice mucha más estúpidas aún…donde va a parar :-)

La penitencia han sido varias semanas de desgarro y fuertes dolores en los tendones de gemelo y sóleo derecho, más no poder compartir en 08 tres bonitas carreras que ya visité otros años: CSIC, Retiro y BBVA. A cambio, estas semanas paradito y rumiante -”mea culpa, mea culpa…” – me han traído a la memoria la primera vez que llegué a Roncesvalles como peregrino. Hace ya más de 15 años.

Era el 22 de enero de 1993 cuando mi bici y yo bajamos del autobús de la Roncalesa que nos trajo de Pamplona, alcanzada en tren desde Madrid. Por delante, 800k aprox de pedales bajo cero hasta Santiago, sin más compañía que un cuaderno de viaje y mucha, mucha escarcha.

La Cruz de Ferro en Foncebadón (León) a pleno mediodía de Enero.

Era aún el camino pre-masivo, que estallaría unos meses despues en Julio del 93. Así que quizás tuve la suerte de compartir la ruta con los últimos mohicanos que marchaban siguiendo a sólas la Vía Láctea. Aún yendo en bici de montaña -una rareza entonces- apenas pasé a una decena de peregrinos a pie en todo mi largo y gélido viaje hasta el apóstol. Y cada peregrino de ese feroz invierno, un personaje fascinante.

Refugio Mansilla de las Mulas (León), con Javi, Alfredo y Jero.

El camino entonces era bastante intrépido, quizás más auténtico por más incómodo y agreste: Me alojé peregrino en el seminario de Burgos, con duchas de agua fría exclusivamente. (Burgos, enero…) Oí a los monjes de Samos, sólo entre cien literas a oscuras, cantar gregoriano a medianoche. En el León profundo dormí en un albergue vacío con el saco en la cocina y toda la noche puestos los fuegos. Aún asi, la cantimplora amaneció helada. Ahhh! La aventura ;-)

El Acebo, a mitad del descenso más divertido y peligroso de mi camino.

Asi que, hoy que sigo mirando a mis zapas paradas un día más, he querido sacar estos recuerdos del desván para compartir con todos los que habeis/hemos sido peregrinos. Creo que para casi todos los que seguimos esas estrellas, desde los druidas celtas de antaño a los jubilados franceses de hoy, sigue siendo un camino especial. Pues pasa por nosotros, antes que nosotros por él.
Hoy me arranca una sonrisa especial ojear otra vez la credencial, sello a sello, de ese viaje: Cada sello una imagen, un olor, unos ojos: mesonera, hospitalero, guardia civil, cura, boticaria…todos ellos siguen conmigo en cierto modo.

Imagen publicada en la revista Tribuna de 1feb93: “Los primeros peregrinos llegan a Santiago” (Foto: Víctor echave)
Como me dijo uno de esos locos compañeros del invierno del 93, pamplonica él :
“Que tu camino sea un camino de luz”

PD: Al acabar el Camino, en aquella prehistoria donde no existían internet ni los blogs; y quizás ni siquiera se había inventado el motor de vapor, tuve que ir a cumplir con la mili. Y allí tuve tiempo de sobra para escribir mis recuerdos. Si alguno le apetece leerlos, aquí los podeis encontrar, tal como los puse entonces, escribiendo vestido de caqui y con el pelo al cero :-)
Curioso, esa crónica mía del camino ganó un premio literario, hace ya tantos años…

"Mi 2ª Roncesvalles-Zubiri." Dallas

PRÓLOGO:
Carreras de montaña corridas x Dallas hasta ayer: 0
Carreras de >10k corridas x Dallas hasta ayer: 0
Entrenamientos de Dallas x tierra/monte en 2.007: 0
Rodajes de Dallas de >10K entrenando en 2.007: 0

Como veis, con esta magnífica preparación decidió la mítica “Kamikaze Dallas” enfrentarse a los 22k de la Roncesvalles-Zubiri. En la foto veis como lucía en la línea de salida. El resto, ya es historia….en sus propias palabras:

(Nota: Los resultados completos y clasificaciones de la Roncesvalleszubiri 2007 los podeis consultar aquí)


“Buenas, como bien indica la entrada anterior acabamos de llegar de Zubiri, después de 1.000 km en coche Cercedilla-Roncesvalles-Cercedilla mas 22k de carrerita.

La verdad es que mi crónica no va a resultar muy larga, porque estoy agotada y voy a darme una ducha calentita a ver si mis piernas vuelven a su ser que me parece que les va a costar unos dias. No quiero ni pensar en como subir mañana a coger la Larrea, el bus =:-0

Esta mañana nos hemos levantado a las 7,15 para ver si habia algun milagro en la F1 y Hamilton nos daba una “alegria”….y vaya que nos la dio!! Con noticias como esta da gusto comenzar la mañana y madrugar. A por ellos!

La carrera sale a las 11h (Olé!) así que desayuno, recojo los dorsales y esperamos a las 10.30 para estirar un poco con mis otros tres cómplices del retrato: Eduardo, Alberto y Sergio como siempre vienen a salirse, cosa que conseguirán sin mucho sufrimiento y acabando por ese mismo orden los 22k de monte entre 1h48 y 1h52, brutos!
(Aquí está la carrera vista por el garmin de Sergio)
Además, desde aquí las gracias a Nerea, Ander, Blanca y blanquita por el apoyo y los ánimos de este finde. Gracias! :-)

Pues lo dicho, a las 11 en punto después de un aurresku y las palabras del Prior de Roncesvalles, salimos en estampida camino de Zubiri. La salida, un poco mas ancha que el año pasado, hace que la gente se embale sin saber que 500 m. mas allá les espera otro un embudo para pasar en fila de 1.
Ah! La belleza de las cercas y veredas del monte….

Por mi parte mis primeros 5 km de carrera de montaña caen bastante bien, 33’ mas o menos. El km 11 lo paso aún en 1h09´. Pero a partir del 16k empiezo a entrar en bucle.
Me duelen ya las piernas, y sobre todo la rodilla. El paso por el 20k es en 2h40´ y aquí decido que tengo que terminar aunque sea lo ultimo que haga. Por fin veo el puente antiguo de entrada del Camino a Zubiri y sorpresa!! … Oigo la voz de Sergio animando (ya cambiado tras la carrera) a gente que va por delante mia, asi que echo el resto y consigo entrar en meta en 2.54.36 y sonriendo.


Teniendo en cuenta que el año pasado el tiempo fue de 3h28, que nunca he corrido en tierra (solo corro en asfalto), que la distancia mayor hasta era de 11 km y sobre todo que mis entrenamientos brillan por su ausencia, la verdad es que estoy muy contenta.

Por cierto habia un puesto de masajes y como me dolian bastante las piernas he pedido uno y al subirme a la camilla ….AGGGG, las dos bolas de las piernas se me han subido, no se como no habeis oido los gritos en Madrid, en fin lo dicho que voy a darme una ducha calentita a ver si recupero un poco para mañana.”

Carrera Roncesvalles Zubiri 1oct06


“¿Saben aquel que se juntan uno de Madrid y otro de Zubiri y deciden organizar entre los dos una media maratón por el Camino de Santiago?” Pues no es un chiste, sino una aventura que acaba de pasar por la primera edición, con gran éxito y más de 500 participantes. que agotaron todas las plazas disponibles. Enhorabuena !
Cuando vimos la idea y la info detallada por internet, nos pareció que debíamos apoyarla: Combinar una “carrera” por los bosques del Pirineo navarro en otoño. Abrirla a senderistas y corredores. Montar un banquete de hermandad final a lo Astérix. En fin….más como esto, por favor.

Y el estreno de la Carrera Roncesvalles Zubiri no defraudó. Tras un par de días grises y húmedos, prácticamente a la hora de la salida salió por fin el sol para sacarle todo el calor al húmedo bosque por el que cruzaban los 21 km de senderos, senderos. Nada de carreteras, ni siquiera pistas forestales. Sendero de peregrinos puro y duro, con su encanto y su riesgo al triscar por las piedras.
La participación incluía gente muy variada. Mayoría aplastante de corredores, sí, pero tambien familias andando con el bebé a la espalda, corredores con boina y pañuelo de fiestas, y una alegría sana en todos.

Luego, el recorrido puro de sendero monte arriba y monte abajo salió tan bonito para los senderistas como técnico para los corredores. En cualquier caso, goloso si te gusta el monte, pues aquí nadie venía a batir marca personal.
por lo que nos toca, Sergio que salió corriendo a muy buen ritmo, hubo de parar por lesión al km7. Pese a todo, esperó a los senderistas y ya juntos pudo seguir andandito hasta terminar los 21,6 km, y aprovechar para fotear los paisajes de esta primera etapa del Camino Real francés.
Entramos por fin en la meta de Zubiri en 3h 28 min., nada mal para quien ha cubierto los 21,6km como senderista.
Al final, mil gracias a los fisios de la organización, por los que nos enteramos que la lesión no era otra cosa que una rotura de fibras en el soleo, y que tocaba ir al dique seco un par de semanas.
Con todo y con eso, nos fuimos con muy buen sabor de boca, y la idea de volver para la 2ª edición. :-)